Alberto Linero
Señor mío y Dios mío,
llega la noche y con ella, la verdad.
Se acaban los roles,
las exigencias, las respuestas rápidas.
Quedo yo, con lo que
fue este día.
Miro lo que salió bien,
lo que no, lo que di, lo que me guardé.
Y, en lugar de
juzgarme, intento comprenderme.
Hoy hubo momentos en
los que amé mejor y otros en los que me cerré.
No los niego, los
abrazo como parte del camino.
Ahora, quiero descansar en lo que soy, en
proceso. Si algo me dolió, lo dejo aquí.
Si algo me alegró, lo
agradezco. Si algo quedó pendiente, lo suelto por ahora, retomo mañana.
Enséñame a no endurecer
el corazón por lo vivido, a no volverme amargado por lo que no resultó.
Y, mientras descanso,
que también el alma encuentre su lugar: no en la exigencia, sino en la paz.
Esa paz sencilla de
saber que la vida sigue, y que yo también puedo seguir.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por
los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.
Para escuchar AIRE96FM

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