Señor mío y Dios mío, gracias por todos los gestos de amor y ternura que
tuviste para conmigo en toda esta jornada. Gracias, porque cada manifestación
de tu amor es para mí alegría, fuerza, ánimo y mucha salud.
Gracias por invitarme a vivir en el amor, a tener gestos que transparenten
tu presencia en mi ser, además, porque de Ti solo he recibido amor, entonces,
debo darlo también. Quiero dormir con la seguridad que pasarás tu mano sobre
todo mi ser y que mañana estaré listo para continuar, de la mejor manera, cada
experiencia que tengo.
Gracias por hacerme consciente que puedo ser mejor, que no me puedo quedar
aferrado al dolor y a la tristeza, que puedo vencer todo y alcanzar, con tu
ayuda, todos los objetivos que me he propuesto. Pongo en tus manos todas las
actividades de mañana, mi vida es tuya.
Amén
Por Alberto Linero✍
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Cristian
Peralta, SJ

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