Sí, mi Dios, dame la paz que requiero para poder dormir tranquilo y
levantarme con todas las fuerzas y ganas que necesito. Dame paz en mi corazón
para no juzgar, para no maltratar ni creerme mejor que los demás. Pero también
dame serenidad para vivir cada momento con la intensidad necesaria, sin
apresurarme, pero, a la vez, sin quedarme atrás.
Gracias por estar aquí y por bendecirme, sé que contigo todo sale bien y
puedo alcanzar las metas que me he propuesto.
Amén
Por Alberto Linero✍
LECTURAS COMENTARIO
Hechos que son Noticias

No hay comentarios.:
Publicar un comentario